¿Cómo se diagnostica el Pectus Excavatum? 

El pectus excavatum (tórax en embudo o hundimiento del esternón) puede presentarse de formas muy distintas entre personas. El diagnóstico no se basa solo en el aspecto: los médicos valoran la anatomía, los síntomas y hasta qué punto la forma del tórax puede estar afectando al corazón, los pulmones, la postura y la vida diaria. El estudio exacto depende de la edad, la gravedad, los síntomas y la práctica clínica local.

A continuación tienes un resumen claro, paso a paso, de las pruebas más habituales y por qué se utilizan.

Paso 1: Historia clínica y revisión de síntomas

Qué ocurre: Tu médico (a menudo un pediatra, cirujano torácico o especialista en pared torácica) te preguntará por:

  • Falta de aire, menor tolerancia al ejercicio, dolor o molestias torácicas
  • Fatiga, palpitaciones, infecciones respiratorias frecuentes
  • Problemas posturales o dolor de espalda
  • Impacto psicosocial (autoestima, ansiedad, evitación de actividades)

Por qué importa: Los síntomas ayudan a decidir si hacen falta más pruebas funcionales y a orientar las prioridades del tratamiento. Es importante tener en cuenta que algunos pacientes pueden verse muy afectados aunque el hundimiento parezca “leve”, y al contrario.

Paso 2: Exploración física (y valoración de la postura)

Qué ocurre: El profesional evalúa:

  • La profundidad y la localización del hundimiento
  • La simetría del tórax, costillas salientes (rib flare), antepulsión/redondeo de los hombros
  • Signos de condiciones asociadas (p. ej., hipermovilidad articular)

Por qué importa: Los hallazgos ayudan a estimar la gravedad, identificar asimetrías y decidir qué pruebas de imagen y pruebas funcionales son las más adecuadas.

Paso 3: Fotografías o escaneo de superficial (opcional, pero frecuente)

Qué ocurre: En algunas unidades se realizan fotografías estandarizadas o se utiliza escaneo 3D de superficie.

Por qué importa: Estas herramientas documentan la anatomía de partida y pueden ayudar a seguir los cambios con el tiempo o tras el tratamiento, algo especialmente útil en niños/adolescentes en crecimiento.

Paso 4: Pruebas de imagen del tórax para entender la anatomía

  • A) Radiografía de tórax (a menudo la primera)

Qué muestra: Una visión general de la forma del tórax y de las estructuras internas.
Por qué importa: Permite un cribado rápido y sirve como documentación basal.

  • B) TC (tomografía computarizada) (muy habitual para la planificación quirúrgica)

Qué muestra: Anatomía detallada en cortes de la pared torácica, el corazón y los pulmones.

Por qué importa: La TC ayuda a cuantificar la gravedad y a planificar el procedimiento. Además, se utiliza con frecuencia para calcular índices (ver el siguiente paso).

  • C) RM (resonancia magnética) (a veces se usa en lugar de la TC)

Qué muestra: Anatomía detallada sin radiación ionizante.

Por qué importa: En determinados centros o pacientes, la RM puede aportar información de planificación comparable reduciendo la exposición a radiación.

Paso 5: Medición de la gravedad (índices)

A menudo se calculan mediciones a partir de la TC o la RM para describir la gravedad de forma estandarizada.

Ejemplos habituales:

  • Índice de Haller (IH): Compara el ancho del tórax con la distancia entre el esternón y la columna.
  • Índice de corrección (IC): Estima cuánto está desplazado el esternón respecto a una posición “normal”.

Por qué importa: Estas métricas ayudan a realizar una valoración objetiva, facilitan la comparación entre casos y pueden contribuir a la toma de decisiones, siempre junto con los síntomas y el criterio clínico.

Paso 6: Evaluación cardiaca (cuando esté indicado)

  • A) Ecocardiograma (ecografía del corazón)

Qué evalúa: La estructura y la función del corazón, y si la forma del tórax lo comprime o lo desplaza.
Por qué importa: Ayuda a identificar un posible impacto cardiaco, especialmente si hay síntomas como palpitaciones o menor tolerancia al ejercicio.

  • B) ECG (electrocardiograma)

Qué evalúa: El ritmo cardiaco y los patrones eléctricos.
Por qué importa: Puede ser útil si existen palpitaciones o sospecha de alteraciones del ritmo, o como parte de una valoración preoperatoria.

Paso 7: Pruebas respiratorias y pulmonares (cuando esté indicado)

  • A) Pruebas de función pulmonar (PFP / espirometría)

Qué evalúan: Los volúmenes pulmonares y el flujo de aire.
Por qué importa: Detecta patrones restrictivos o limitaciones respiratorias que pueden influir en el manejo.

  • B) Prueba de esfuerzo (a veces)

Qué evalúa: Cómo responden el corazón y los pulmones al esfuerzo (p. ej., prueba de esfuerzo cardiopulmonar).
Por qué importa: Es especialmente relevante en pacientes que se sienten limitados durante el deporte o la actividad física.

Cómo se relaciona esto con la planificación del tratamiento

En pacientes que se evalúan para una corrección quirúrgica, las pruebas de imagen —con frecuencia una TC de tórax— desempeñan un papel clave para valorar la idoneidad y planificar, porque aportan el detalle anatómico necesario para un abordaje seguro y controlado.

Pectus Up® está diseñado como un método mínimamente invasivo y extratorácico (realizado fuera de la cavidad torácica). Como en cualquier alternativa, la decisión debe tomarla un cirujano cualificado tras revisar la evaluación completa.

Nota importante

Esta información es solo para educación general y no sustituye el consejo médico. Solo un profesional sanitario cualificado puede determinar qué pruebas son apropiadas y si una opción de tratamiento concreta es adecuada para cada paciente.

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Published On: 22 enero 2026